En estos caminos electrónicos viaja la rebeldía
que sueña y sueña ...
Y cuando el sueño es de muchos y se sueña juntos... es REALIDAD.”
fragmento: declaración de principios de ALIA*

sábado, enero 14, 2012

Porto Alegre - Foro Social Temático


Porto Alegre acogerá el Foro Social Temático del 24 al 29 de enero

AGENCIAS.- El Foro Social Temático (FST), como parte del Foro Social Mundial (FSM), espacio en contra de la globalización neoliberal y del imperialismo, se celebrará en la ciudad brasileña de Porto Alegre, estado sureño de Rio Grande do Sul, del 24 al 29 de enero de este año.

El FSM, creado con la finalidad de oponerse al Foro Económico Mundial de Davos, cuyas políticas son de naturaleza neoliberal, es una cita que reúne a partidos, ONG y otras organizaciones de la sociedad civil con tendencias de izquierda que se oponen a las medidas imperialistas y capitalistas de Estados Unidos y sus aliados en el mundo y que buscan formas alternativas y sostenibles de desarrollo.
La cita de enero, cuyo título oficial: Foro Social Temático de 2012: la crisis capitalista, la justicia social y ambiental, es parte de la futura Cumbre de los Pueblos, gestionada por la Conferencia de las Naciones Unidas de Río +20, prevista para junio de 2012 en Río de Janeiro.
El FST tiene previsto recomendar al Tribunal Internacional enjuiciar a los líderes estadounidenses y sus aliados por crímenes de lesa humanidad en varios lugares del mundo.

1. O que é o Fórum Social Temático 2012?
O Fórum Social Temático 2012 é um evento altermundista organizado por um grupo de ativistas e movimentos sociais ligados ao processo do Fórum Social Mundial. O tema de 2012 é Crise Capitalista, Justiça Social e Ambiental. O FST 2012 se propõe ser um espaço de debates preparatórios para a Cúpula dos Povos, reunião alternativa à cúpula das Nações Unidas para o Desenvolvimento Sustentável, a Rio+20, que acontece em junho, no Rio de Janeiro. 

2. Onde e quando ele vai acontecer?
O FST 2012 vai acontecer em Porto Alegre, Canoas, São Leopoldo e Novo Hamburgo, no Rio Grande do Sul, Brasil, de 24 a 29 de janeiro.

3. Quem está organizando o FST 2012?
O FST 2012 é organizado por um grupo de movimentos e organizações sociais brasileiras e internacionais com apoio do Conselho Internacional do FSM e que contam com o apoio dos Governos Brasileiro, Gaúcho, da UFRGS, Assembléia Legislativa do RS e das prefeituras das quatro cidades anfitriãs.

4. O FST 2012 tem alguma ligação com o Fórum Social Mundial?
Sim. O Fórum Social Temático é um evento que se insere no processo altermundista iniciado pelo Fórum Social Mundial, em 2001.

5. O que significa o tema do FST 2012, "crise capitalista e justiça social e ambiental"?
Significa que as atividades do FST 2012 vão debater questões referentes a esses três temas: a crise capitalista que atinge a Europa principalmente e a busca por justiça social. A proximidade da cúpula da ONU para o desenvolvimento sustentável (Rio+20), que acontece em junho, no Rio de Janeiro, e a Cúpula dos Povos, reunião alternativa à Rio+20, colocam a pauta ambiental em evidência e motivam a formulação pelos movimentos sociais de propostas alternativas às que serão apresentadas pelos governos.

6. Como eu posso participar?
Há quatro maneiras principais de participar do FST 2012:

Atividades Autogestionadas
Para participar do Fórum com sua Atividade Autogestionária, basta preencher o formulário em www.fstematico2012.org.br e aguardar o contato da equipe organizadora para confirmar sua oficina. Qualquer dúvida mande email para fstematico2012@gmail.com, ou ligue para +55 51 3212-1680.

Voluntários
Para participar do Fórum como voluntariado, basta preencher o formulário em www.fstematico2012.org.br e aguardar o contato da equipe organizadora. Qualquer dúvida mande email para fstematico2012@gmail.com, ou ligue para, +55 51 3212 - 1680.

Participantes
Preencha a ficha em www.fstematico2012.org.br, e pague a taxa de inscrição de R$ 20. Qualquer dúvida mande email para fstematico2012@gmail.com, ou ligue para, +55 51 3212-1680.

Grupos Temáticos
Para acompanhar virtualmente os Grupos Temáticos, visitewww.dialogos2012.org. No mesmo endereço, é possível se inscrever para fazer parte de um dos grupos ou criar novos grupos de discussão.

Grupos de Trabalho
Para ajudar na operacionalização do FST 2012 fazendo parte de um dos GTs, entre em www.fstematico2012.org.br ou ligue para +55 51 3212 -1680.

7. Ainda posso participar dos Grupos Temáticos do FST 2012? 
Sim, pode. Faça a sua inscrição em dialogos2012.org. Os Grupos Temáticos são 13 e são responsáveis pela formulação de propostas referentes às questões do desenvolvimento sustentável e o meio ambiente. Eles vão finalizar seus trabalhos nos dois primeiros dias do Fórum (25 e 26 de janeiro) e vão se fundir em 4 Eixos Temáticos nos dois últimos dias do evento (27 e 28 de janeiro), quando as propostas serão integradas.

8. O Acampamento Intercontinental da Juventude é só para jovens ou pessoas de qualquer idade podem participar?
O AIJ é aberto para todas as idades. Menores devem estar acompanhados por um responsável.

9. O que são atividades autogestionadas?
São atividades propostas por indivíduos ou grupos participantes do FST que se encaixam nos quatro eixos temáticos do evento. 

Eixo1 - Fundamentos éticos e filosóficos: subjetividade, dominação e emancipação.
Eixo 2 - Direitos Humanos, povos, territórios e defesa da mãe terra. 
Eixo 3 - Produção, distribuição e consumo: Acesso às riquezas, bens comuns e economia de transição.
Eixo 4 - Sujeitos políticos, arquitetura de poder e democracia. 

10. Como será a programação do FST 2012?
O FST 2012 se dividirá nos cinco dias, entre as quatro cidades anfitriãs. Você encontra todas as informações aqui. 

11. Vai haver Marcha de Abertura?
Sim. Ela sairá do Largo Glênio Peres, em Porto Alegre, às 15hs de 24 de janeiro.

viernes, enero 13, 2012

GALEANO: Ojalá



La paz mundial pende de un hilo


Reflexiones del compañero Fidel
(Tomado de CubaDebate)

Ayer tuve el gusto de conversar sosegadamente con Mahmoud Ahmadinejad. No lo había visto desde septiembre del 2006, hacía más de cinco años, cuando visitó nuestra Patria para participar en la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados que tuvo lugar en La Habana, donde se eligió por segunda vez a Cuba como Presidente de esa organización por el tiempo establecido de tres años.
Yo había enfermado gravemente el 26 de julio de 2006, mes y medio antes de la misma y apenas podía sentarme en la cama. Varios de los más distinguidos líderes que asistían al evento tuvieron la amabilidad de visitarme. Chávez y Evo lo hicieron más de una vez. Un mediodía lo hicieron cuatro a los que siempre recuerdo: Kofi Annan, Secretario General de la ONU; un viejo amigo, Abdelaziz Buteflika, Presidente de Argelia; Mahmoud Ahmadinejad, Presidente de Irán; y un Viceministro de Relaciones Exteriores del gobierno de China y actual Canciller de ese país, Yang Jiechi, en representación del líder del Partido Comunista y Presidente de la República Popular China, Hu Jintao. Fue realmente un momento de importancia para mí que con gran esfuerzo reeducaba la mano derecha que había sufrido un serio accidente en la caída en Santa Clara.
Con los cuatro comenté aspectos de los problemas que el mundo afrontaba en aquellos instantes. Estos, ciertamente, se han ido tornando cada vez más complejos.
En el encuentro de ayer observé al Presidente iraní absolutamente sosegado y tranquilo, indiferente por completo a las amenazas yankis, confiado en la capacidad de su pueblo para enfrentar cualquier agresión y en la eficacia de las armas, que en gran parte producen ellos mismos, para ocasionar a los agresores un precio impagable.
En realidad del tema bélico apenas habló, su mente se concentraba en las ideas expuestas en la conferencia impartida en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, centrada en la lucha por el ser humano: "caminar hacia llegar y lograr la paz, la seguridad, el respeto y la dignidad humana como un deseo de todos los seres humanos a lo largo y ancho de la historia."
Estoy seguro de que, por parte de Irán, no deben esperarse acciones irreflexivas que contribuyan al estallido de una guerra. Si esta, inevitablemente se desata, será fruto exclusivo del aventurismo y la irresponsabilidad congénita del imperio yanki.
Pienso por mi parte que la situación política creada en torno a Irán y los riesgos de una guerra nuclear que de ella emanan y a todos involucra —posean o no tales armas—, son sumamente delicados porque amenazan la propia existencia de nuestra especie. El Oriente Medio se ha convertido en la región más conflictiva del mundo, y el área donde se generan los recursos energéticos vitales para la economía del planeta.
El poder destructivo y los sufrimientos masivos que originaban algunos de los medios utilizados en la Segunda Guerra Mundial motivaron una fuerte tendencia a prohibir algunas armas como los gases asfixiantes y otras empleadas en aquella guerra. Sin embargo, las pugnas de intereses y las enormes ganancias de los productores de armas los llevó a la confección de armamentos más crueles y destructivos, hasta que la tecnología moderna aportó el material y los medios cuyo empleo en una guerra mundial conducía al exterminio.
Sostengo el criterio, sin dudas compartido por todas las personas con un sentido elemental de responsabilidad, de que ningún país grande o pequeño tiene el derecho a poseer armas nucleares.
Nunca estas debieron usarse para atacar dos ciudades indefensas como Hiroshima y Nagasaki, asesinando e irradiando con horribles y duraderos efectos a cientos de miles de hombres, mujeres y niños, en un país que ya estaba militarmente vencido.
Si el fascismo obligaba a las potencias coaligadas contra el nazismo a competir con ese enemigo de la humanidad en la fabricación de tales armas, finalizada la guerra y creada ya la Organización de Naciones Unidas, el primer deber de esa organización era prohibirlas sin excepción alguna.
Pero Estados Unidos, la potencia más poderosa y rica, impuso al resto del mundo la línea a seguir. Hoy posee cientos de satélites que espían y vigilan desde el espacio a todos los habitantes del planeta. Sus fuerzas navales, aéreas y terrestres están equipadas con miles de armas nucleares, manejan a su antojo, a través del Fondo Monetario Internacional, las finanzas y las inversiones del mundo.
Si se analiza la historia de cada una de las naciones de América Latina, desde México hasta la Patagonia, pasando por Santo Domingo y Haití, podrá observarse que todas, sin una sola excepción han sufrido durante doscientos años, desde los inicios del siglo XIX hasta hoy, y de una u otra forma están sufriendo cada vez más los peores crímenes que el poderío y la fuerza pueden cometer contra el derecho de los pueblos. Escritores brillantes surgen en creciente número: uno de ellos, Eduardo Galeano, autor de "Las venas abiertas de América Latina" que describe lo anterior, acaba de ser invitado a inaugurar el prestigioso Premio Casa de Las Américas, como un reconocimiento a su relevante obra.
Los acontecimientos se suceden con increíble rapidez; pero la tecnología los transmite al público de forma aún más rápida. Un día cualquiera, como el de hoy, noticias importantes se suceden con extraordinario ritmo. Un despacho cablegráfico fechado ayer 11, recoge la siguiente noticia textual: "La presidencia danesa de la Unión Europea afirmó el miércoles que una nueva serie de sanciones europeas más severas contra Irán se decidirá el 23 de enero en razón de su programa nuclear, apuntando no sólo al sector petrolero sino también al Banco Central.
"Iremos más lejos a la vez en lo que se refiere a las sanciones petroleras y contra las estructuras financieras", dijo el jefe de la diplomacia danesa Villy Soevndal, durante un encuentro con la prensa extranjera. Puede apreciarse con claridad que, a fin de impedir la proliferación nuclear, Israel puede acumular cientos de ojivas nucleares mientras Irán no puede producir uranio enriquecido al 20 %.
Otra noticia sobre el tema, de una conocida y experta agencia informativa británica refiere que: "China no dio señales el miércoles de ceder terreno a las demandas de Estados Unidos de que reduzca sus compras de petróleo iraní y consideró un exceso las sanciones de Washington contra Teherán... ".
Cualquiera se asombraría de la tranquilidad con que Estados Unidos y la civilizada Europa promueven esta campaña con una pasmosa y sistemática práctica terrorista. Baste estas líneas transmitidas por otra importante agencia europea de noticias: "El asesinato, el miércoles, de un responsable de la planta nuclear de Natanz, en el centro de Irán, cuenta tres precedentes desde enero de 2010."
El 12 de enero de ese año: "Un físico nuclear internacionalmente reconocido, Masud Alí Mohamadi, profesor en la universidad de Teherán y que trabajaba para los Guardianes de la Revolución, murió en la explosión de una moto bomba delante de su domicilio... ".
"29 de noviembre de 2010: Majid Shahriari, fundador de la Sociedad nuclear de Irán y ‘encargado de uno de los grandes proyectos de la Organización iraní de la energía atómica’ [... ] fue muerto en Teherán por la explosión de una bomba magnética fijada a su automóvil.
"El mismo día, otro físico nuclear, Fereydoun Abasi Davani, fue objeto de un atentado en condiciones idénticas cuando estacionaba su coche delante de la universidad Shahid Beheshti en Teherán, donde los dos hombres eran profesores." —Fue solo herido.
"23 de julio de 2011: El científico Dariush Rezainejad, que trabajaba en proyectos del ministerio de la Defensa, fue muerto a balazos por desconocidos que se desplazaban en una moto en Teherán."
"11 de enero de 2012: —es decir, el mismo día en que Ahmadinejad viajaba de Nicaragua a Cuba, para dar su conferencia en la Universidad de La Habana— el científico Mostafa Ahmadi Roshan, que trabajaba en la planta de Natanz, de la cual era vice-director para los asuntos comerciales, murió en la explosión de una bomba magnética colocada sobre su automóvil, cerca de la universidad Allameh Tabatabai, al este de Teherán". Como en años anteriores "Irán acusó nuevamente a Estados Unidos e Israel."
Se trata de una carnicería selectiva de brillantes científicos iraníes sistemáticamente asesinados. He leído artículos de conocidos simpatizantes de Israel que hablan de crímenes realizados por sus servicios de inteligencia, en cooperación con los de Estados Unidos y la OTAN, como algo normal.
Al mismo tiempo, desde Moscú las agencias informan que "Rusia advirtió hoy que en Siria está madurando un escenario similar al de Libia, pero alertó que esta vez el ataque vendrá desde la vecina Turquía.
"El Secretario del Consejo de Seguridad ruso, Nikolai Patrushev, sostuvo que Occidente desea ‘castigar a Damasco no tanto por la represión a la oposición sino por su renuencia a interrumpir su alianza con Teherán’."
"... en su opinión, en Siria está madurando un escenario como el de Libia, pero en esta oportunidad, las fuerzas de ataque no vendrán de Francia, Gran Bretaña e Italia sino de Turquía."
"Incluso, se atrevió a adelantar que ‘es posible que Washington y Ankara están ya definiendo varias opciones de zonas de exclusión de vuelo, donde ejércitos armados de rebeldes sirios podrían ser entrenados y concentrados’."
Las noticias no solo proceden de Irán y el Oriente Medio, sino también de otros puntos del Asia Central próximos al Oriente Medio. Las mismas nos permiten apreciar la complejidad de los problemas que pueden derivarse de esa peligrosa zona.
Estados Unidos ha sido conducido por su contradictoria y absurda política imperial a problemas serios en países como Pakistán, cuyas fronteras con otro importante Estado, Afganistán, fueron trazadas por los colonialistas sin tomar en cuenta cultura ni etnias.
En este último país, que durante siglos defendió su independencia frente al colonialismo inglés, la producción de drogas se ha multiplicado desde la invasión yanki, y los soldados europeos apoyados por los aviones sin piloto y armamento sofisticado de Estados Unidos cometen bochornosas matanzas que incrementan el odio de la población y alejan las posibilidades de paz. Eso y otras inmundicias también se reflejan en los despachos de las agencias occidentales de noticias.
"WASHINGTON, 12 Enero 2012 - El secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, calificó este jueves de ‘absolutamente lamentable’ el comportamiento de cuatro hombres presentados como marines norteamericanos orinando sobre cadáveres en Afganistán en un video difundido por Internet.
"He visto las imágenes y encuentro el comportamiento (de esos hombres) absolutamente lamentable... "
"‘Este comportamiento es totalmente inapropiado de parte de miembros del ejército estadounidense y no refleja en ningún caso los criterios y los valores que nuestras fuerzas armadas juran respetar’... "
En realidad ni lo afirma ni lo niega. Cualquiera puede quedarse con la duda y posiblemente el mismo Secretario de Defensa.
Pero también resulta extremadamente inhumano, que hombres, mujeres y niños, o un combatiente afgano que lucha contra la ocupación extranjera, sea asesinado por las bombas de los aviones sin piloto. Algo también muy grave: decenas de soldados y oficiales pakistaníes, que cuidaban las fronteras del país, han sido destrozados por esas bombas.
En declaraciones del propio Karzai, Presidente de Afganistán, este expresó que el ultraje a los cadáveres era "‘simplemente inhumano’, y pidió al gobierno estadounidense que ‘aplique el castigo más severo a quien sea, que acabe siendo condenado por este crimen’."
Portavoces de los talibanes declararon que "‘en los diez últimos años se dieron centenares de actos similares que no fueron revelados’... "
Uno incluso siente lástima por aquellos soldados, separados de familiares y amigos, a miles de kilómetros de su propia patria, enviados a luchar en países que ni siquiera tal vez oyeron mencionar como escolares, donde les asignan la tarea de matar o morir para enriquecer a empresas transnacionales, fabricantes de armas y políticos inescrupulosos, que dilapidan cada año los fondos que se necesitan para la alimentación y la educación de los incontables millones de hambrientos y analfabetos en el mundo.
No pocos de esos soldados, víctimas de los traumas sufridos, terminan privándose de la vida.
¿Acaso exagero cuando afirmo que la paz mundial pende de un hilo?


Fidel Castro Ruz
Enero 12 de 2012
9 y 14 p.m.

Economía: Los Francotiradores o nosotros, es la opción


Rattazzi, francotirador neoliberal

Por David Cufré
“Guillermo Moreno tiene una visión paleolítica de la economía. Las exportaciones e importaciones deberían ser algo fluido. En todos los países del mundo no hay ningún tipo de trabas al comercio exterior”, arriesgó Cristiano Rattazzi en agosto de 2008, dejando en claro su oposición a la intervención del Estado en esta materia. Esa concepción neoliberal choca con la política que viene desarrollando el Gobierno, que a la industria automotriz en particular le permitió batir records de producción año tras año. “Lo único que trajo la idea de vivir con lo nuestro fue pobreza y nos alejó cada vez más del mundo, por lo que es hora de pensar de una vez por todas en ser un país desarrollado”, insistió el titular de Fiat en abril de 2009, en otra declaración que desató una fuerte polémica.
Rattazzi es un francotirador con estilo particular. Tira para todos lados, pero en general después retrocede, pide disculpas o baja el perfil al extremo, y una vez pasada la tormenta vuelve a disparar. En medio de esa secuencia, que se repitió en varias oportunidades durante los gobiernos kirchneristas, logra aparecer en primera fila en actos oficiales y le dedica fuertes elogios al Gobierno. “Cristina entiende el mundo, ella ve lo que tiene que ser la Argentina del futuro”, dijo en septiembre pasado, tras las elecciones primarias. El empresario también reconoció siempre el apoyo que tuvo Fiat de parte del Estado, ya sea con créditos subsidiados o con el pago del Repro a sus trabajadores durante la crisis de 2009.
A pesar de ello, desde el Gobierno le reprochan a la automotriz italiana no haber demostrado el mejor timing político en la toma de decisiones en momentos delicados. El 2 de octubre del año pasado, por ejemplo, la empresa anunció la suspensión de 400 trabajadores de su planta en Córdoba por las dificultades para exportar a Brasil. Faltaban tres semanas para las elecciones presidenciales y la crisis internacional arreciaba. El Ministerio de Industria terminó intercediendo por la compañía ante su par brasileño y logró destrabar los envíos, lo que derivó en la cancelación de las suspensiones al día siguiente. Pero la sensación de riesgo inminente frente a un escenario externo complejo ya había quedado instalada.

jueves, enero 12, 2012

La Foto de Hoy


Bailando en la dimensión desconocida -




Durante casi cuarenta años, Wim Wenders y Pina Bausch –una de las bailarinas contemporáneas que cambiaron el arte del siglo XX, llenándolo de misterio e historia al mismo tiempo– soñaban con hacer algo juntos. Recién con la tecnología 3D, el director se animó. La idea era filmar las performances de los bailarines del Tanztheater Wuppertal, la compañía que Bausch dirigió durante 36 años. Pero poco antes de empezar, Pina Bausch murió. Los bailarines decidieron seguir adelante y Pina es un logro mayúsculo, que lleva el 3D a una dimensión mesurada, humana e indispensable para disfrutar el homenaje a la mujer que le dio cuerpo y movimiento a la conciencia europea.

Por Maria Gainza

Pina Bausch fue la suma sacerdotisa de la danza. Una figura espectral que sobrevivía a cigarrillos y café y cuya visión penetrante tocó las alturas y los infiernos de la condición humana. Su aura convirtió a la poco llamativa ciudad alemana de Wuppertal en un lugar de peregrinación artística. Bausch cambió el paisaje del arte, lo reinventó, volviéndose ella misma una categoría única de la danza contemporánea. Por eso Pina, la última película de Win Wenders, es en parte un documental y en parte una elegía sobre la legendaria coreógrafa, que murió en 2009.

La columna vertebral de la película son las performances de los bailarines del Tanztheater Wuppertal, la compañía de danza que Bausch dirigió durante 36 años. Para aquellas personas curiosas, pero un poco cínicas respecto de los verdaderos méritos de la danza contemporánea, introducirse en esta película es algo así como una epifanía. De golpe, se puede ver y entender la combinación de exquisitez técnica, innovación teatral y expresión personal que vuelve la obra de Bausch tan relevante en el siglo XX.

Como en su documental de 1999 Buena Vista Social Club, Wenders se deja absorber por la creatividad del otro para producir un tributo fantasmal y una evocación surrealista del trabajo de su amiga. Filma coreografías míticas como Café Müller, Vollmond, La consagración de la primavera y Kontakthof y luego sale a las calles de una ciudad áspera reconstruida tras la guerra para registrar pequeños solos. En el famoso Schwebebahn, un trencito monorrail que va por el aire, sobre una escalera mecánica o dentro de un bosque cubierto de hojarasca los bailarines se mueven con una cualidad plástica solo vista en la pintura. Los cabellos negros de una mujer se zarandean por el espacio como las cerdas de un pincel, otra baila abrazada a un hipopótamo sobre el agua. La visión es onírica, brillante, y muestra cómo el genio de Bausch ha inspirado a todos los que la rodean, incluso al mismo Wenders.

Pina ha logrado además un matrimonio perfecto. Una fusión fascinante entre la danza y la tecnología. Filmada en 3D, la película revela que este chirimbolo tecnológico puede ser una herramienta genuina para explorar el mundo. Por primera vez, el efecto óptico aparece despojado de la pátina de divertimento barato y sensacionalista con la que Hollywood lo ha bañado. En Pina el truco visual está a disposición de una visión profunda: la tecnología, utilizada sin cinismos y con mesura, les da peso, volumen y presencia a los bailarines. De repente, el 3D se siente humano.

Para que el 3D cobre vuelo, se necesita movimiento, por eso la película de Werner Herzog, La caverna de los sueños que también utilizaba esta tecnología, no termina de funcionar. Las pinturas rupestres, por más hermosas que sean, son bidimensionales. Por supuesto, es fascinante verlas de cerca, pero fuera de eso el 3D no puede hacer mucho por ellas. En cambio Wenders lo usa para explorar las relaciones espaciales y destrabar las coreografías. La máxima “Nada más aburrido que el teatro filmado” pierde, por fin, su razón de ser. Cuando un bailarín se te acerca en la oscuridad y luego se detiene para flotar en el aire, tus ojos se salen de las órbitas. Te encontrás entrando y saliendo del trance. Wenders lleva la cámara sobre el escenario para que los bailarines interactúen con el lente como si la tecnología fuera una performer más y no un intruso. ¡Sólo pensar lo que hubiera hecho Fred Astaire con un chiche así!

Martha Graham decía que los artistas eran acróbatas de dios y aun así sorprende ver con qué certeza en las coreografías de Bausch los bailarines se lanzan unos sobre los otros, se tiran al vacío, dándole un sentido nuevo a la noción de “salto de fe”. Son coreografías de una intensidad emocional cruda, extenuante. El escenario está cubierto de tierra, de agua, de sillas o mesas. Sobrevuela un aire ritual. Pero lo que subyace en toda su obra es la pregunta: ¿Qué anhelas? ¿De dónde viene todo ese deseo? Nos pasamos la vida anhelando y luego, antes de morir, anhelamos entender nuestra vida y nuestra muerte.

En los pocos momentos en los que, a partir de material de archivo, se la ve bailar, Bausch es hipnótica. Mueve los brazos como si fueran serpientes, camina por el escenario como si hubiera resucitado entre los muertos. Pero así como confiaba en su cuerpo, parecía recelosa de las palabras. Las direcciones que daba a sus bailarines eran famosas por lo crípticas, acertijos de una esfinge. El lenguaje corporal era lo único que importaba y, en los pocos momentos en los que habló, dijo cosas como: “Hay situaciones que te dejan sin palabras... ahí es dónde entra la danza”. Fiel a su amiga, Wenders no hace concesiones a una biografía convencional. 
El foco es la obra y sólo algunos comentarios aislados sugieren la personalidad elusiva de Bausch: “Sigan buscando”, dicen que dijo. Insistía en que su trabajo debía hablar por ella. De no haber muerto, habría sido una figura lejana en el documental, no muy distinta de su interpretación de la Princesa Lheremia en Y la nave va de Fellini, aquella mística que podía ver colores en la música.

No hay pistas de cómo se armó todo. No hay ensayos, ni nada que muestre a Bausch como directora. Sólo un par de comentarios que la evocan como un ser inalcanzable y un poco cruel también, como lo era la otra gran dama de las artes que cosechó fanáticos, Louise Bourgeoise. Cuenta una bailarina: “Después de meses de ensayo se me acercó y dijo: Tenés que volverte más loca. Eso fue todo lo que me dijo en los veinte años que estuve en la compañía”. Esto se escucha como voz en off sobre planos cortos en donde los bailarines miran a cámara sin hablar. En ningún momento abren la boca porque ellos comunican a través de la danza. Es una idea linda pero aun así es la parte más desabrida. Una y otra vez escuchamos sobre “la fuerza y la fragilidad” de Pina y después de un rato esto comienza a perder sentido. Todo lo que necesitamos saber se expresa mejor en movimiento.

Así como fue aplaudida, Bausch fue también duramente criticada. Su detractora principal, la crítica de danza de The New Yorker, Arlene Croce, la declaró culpable de producir “un arte que se victimiza” y una “pornografía del dolor”. Pero Bausch no es sádica y lo más admirable de su trabajo es su capacidad de sumergirnos en el misterio. Puede arrojar una duda sobre la cotidianidad más ínfima. El tema subyacente es la soledad, la violencia y la imposibilidad de encontrar la redención. Es como ver la psiquis traumatizada de Europa hecha carne. Lo que resulta perturbador, lo que nos permite considerar sus coreografías hermosas, no es la culpa sino la indiferencia que dejan ver. Los bailarines vagan por el escenario perdidos en Café Müller, sus cuerpos largos y crispados recuerdan las esculturas de Giacometti, no saben lo que les ha sucedido y es en su ignorancia donde reside su patetismo. Junto a Francis Bacon, Bausch habló sobre el dolor como ningún otro artista del siglo XX. Sin cuestionar, sin desenmarañar, sino aceptando que lo peor ya ha sucedido.

Wenders y Bausch, dos faros luminosos en la Alemania occidental de los años ‘70, venían conversando desde hace tiempo sobre la idea de filmar algo juntos. Durante veinte años fueron y vinieron con ideas pero el proyecto no se concretaba. Wenders parecía no encontrarle la vuelta, tenía dudas sobre cómo hacerle justicia a la intensidad del estilo Bausch. “¿Lo hacemos ahora?”, preguntaba Pina y Wenders contestaba: “Lo haría, pero aún no sé cómo”. Hasta que llegó el siglo XXI, con los nuevos adelantos en tecnología 3D y entonces el director comprendió que era el momento. Estaban a punto de empezar el rodaje cuando Pina murió, cinco días después de haber sido diagnosticada con un cáncer. Sin ella, Wenders decidió desechar todo, pero los bailarines tenía otra idea, al fin y al cabo, las coreografías estaban listas y había suficiente material para ponerse a trabajar. 

“Bailemos, bailemos, de lo contrario estamos perdidos”, las palabras de Bausch resonaban en sus cabezas. Ahora, verlos bailar sin su maestra baña de una cualidad trágica a la película. Parecen niños grandes que han perdido a su madre, apóstoles de un movimiento espiritual cuyo líder se ha sacrificado por un fin mayor.
El resultado es virtuoso: sin sentir que un bailarín se nos va a caer encima podemos experimentar la profundidad física del espacio y su gravedad. En tiempos en que Hollywood se está quedando sin gas para su 3D, Wenders demuestra que la tercera dimensión puede ser mucho más que el glaceado sobre la torta. Por eso, optar por la alternativa de ver Pina en 2D en el living de sus casas no es perderse un detalle, es perderse el punto fundamental.

Fuente: Página/12

Los que no mueren - El día en que José Ingenieros conoció a Julio A. Mella



Juan Rosales* / Mariátegui
11/01/12



El 10 de enero se conmemoró un nuevo aniversario del asesinato del revolucionario cubano Julio Antonio Mella. Presentamos un relato de su poco conocido encuentro con José Ingenieros, de influencia determinante en el movimiento que dio lugar a la Reforma Universitaria del año 1918. 


Cuando José Ingenieros, ya conocido en toda nuestra América como “Maestro de Juventudes”, retorna en 1925 de la visita que realizara a México para reunirse con el gobernador socialista de Yucatán, hizo escala en La Habana, donde conoció a Julio Antonio Mella. Relata su discípulo Gregorio Bermann que este encuentro “fue la sensación de su viaje. No cesó de hablarme de aquel gran muchacho, tan bien plantado, osado, con visión de águila, una de las esperanzas del continente”1.


No se trataba de un simple deslumbramiento personal y episódico. Ingenieros ya había estado en 1917 en Cuba, donde apenas desembarcado en La Habana fue recibido por una multitud entusiasta que colmaba el teatro donde los estudiantes le improvisaron una velada de homenaje. En el ámbito intelectual y político cubano -y en el latinoamericano y caribeño en general- dominado por la cultura colonialista del imperialismo estadounidense y de sus lacayos internos, prevalecía, como explicaba el Che Guevara en su carta a Ernesto Sábato, una intelectualidad sumisa, “puesta al servicio de una causa de oprobio, sin complicaciones”. Sin embargo, en el subsuelo de la vida obrera y juvenil popular, maduraba un espíritu nuevo que el maestro de “Hacia una moral sin dogmas”, más allá de sus limitaciones iniciales positivistas y elitistas, supo entrever y acompañar.


En lo que Juan Marinello llamó “la década crítica”, la de los años 20 del siglo pasado, emergió desde esa caldera de luchas y pasiones, de experiencias y mártires, alentada por la revolución mexicana de 1910, la revolución rusa de 1917 y la reforma universitaria argentina de 1918, una nueva generación rebelde y combativa que recogía el legado patriótico, revolucionario y antiimperialista de Martí y de Baliño y lo iba articulando, en una misma contienda nacional y continental, con las ideas de la justicia social y la unidad de los pueblos indoafrolatinoamericanos.


En Cuba, la necesidad histórica de cambios emancipadores se hizo carne, conciencia y militancia en personas como Julio Antonio Mella, ese “joven bello e insolente”, ese “héroe homérico”, como lo llamara su amigo y camarada Pablo de la Torriente Brau.


Felipe de J. Pérez Cruz, historiador meticuloso, apasionado de esta historia apasionante “de ciencia y conciencia”, como denomina a su profunda y por cierto polémica investigación, nos permite recorrer con no poco asombro las circunstancias pletóricas de búsquedas y de hallazgos teóricos y organizativos pioneros de Julio Antonio en el volcánico movimiento revolucionario de aquellos momentos, tiempos de batallas de ideas y de cuerpos en la universidad y en las calles, de pasiones no sólo doctrinarias sino políticas, amorosas y humanas, de creación y movilización de asociaciones estudiantiles en alianza con los trabajadores (como la Federación de Estudiantes y la Universidad Popular) y partidarias (como el Partido Comunista, continuador del Partido Revolucionario Cubano de Martí) así como de organizaciones internacionalistas, en las cuales Mella desempeña un papel relevante… Y de manera constante, tiempo de enfrentamientos -no sólo verbales- con la dictadura proimperialista del general Machado, ese “asno con garras”, como lo denomina Pablo de la Torriente, que trata de acallar a Mella con la cárcel y que finalmente, cuando ya no puede contener a este rebelde indomable de sólo 26 años, lo manda asesinar en México, donde estaba exiliado. Un bagaje inmenso de experiencias aleccionadoras en una vida tan breve como tumultuosa la de Julio Antonio. Fidel Castro la resumió diciendo: “En Cuba nadie ha hecho tanto, en tan poco tiempo”.


Militante en todos los terrenos, desde el estudiantil al conflictivo escenario de la lucha de naciones y de clases internacional, Mella se formó sobre todo en la universidad de la vida y del combate. En su folleto”Cuba, un pueblo que nunca ha sido libre”, en el que denuncia “la ofensiva sanguinaria del tirano y su amo, el imperialismo capitalista yanqui”, habla de su propia experiencia y la de tantos de sus compañeros, concluyendo: “Las cárceles son universidades de los luchadores. ¡Salud a los doctores de la Revolución!”.


Mella no sólo crispaba, por lógicas razones, al imperio y a su régimen tiránico. También molestaba a los burócratas y dogmáticos insertos en las estructuras dirigentes del movimiento comunista y revolucionario, tanto local como latinoamericano e internacional. Felipe de J. Pérez Cruz desmenuza críticamente, por ejemplo, la injusta sanción que le aplica, separándolo del Partido, la dirección ocasional del mismo, por su aparente “indisciplina” al declararse en diciembre de 1925 en huelga de hambre en la cárcel a la que había sido arrojado en protesta contra la salvaje política represiva de la dictadura. El gesto abnegado de Mella, que estuvo al borde mismo de la muerte hasta que lo rescató el gran movimiento cubano e internacional, también vigente en la Argentina, que se organizó por su libertad y contra la dictadura, lejos de constituir un acto de desobediencia individualista, fue moral y políticamente coherente con sus principios humanistas, solidarios y revolucionarios.


El autor también se refiere a “la perenne animadversión” (contra Mella, aunque también contra José C. Mariátegui y otros aparentes “herejes” del movimiento revolucionario) del ítalo-argentino Victorio Codovilla, representante de la Internacional Comunista en su Buró Sudamericano tras la muerte de Lenin y la imposición del stalinismo. Lejos de sentirse, como reclamaba el autoritarismo sectario de las burocracias, simples “tornillitos” de los aparatos de poder, los militantes como Julio Antonio reivindicaban con su vida, sus actitudes y sus luchas el valor de la personalidad, la moral y la fraternidad conciente y colectiva de los auténticos revolucionarios, esos que, como dijera décadas después ese hermano argentino y cubano de Mella, el Che Guevara, están guiados por grandes sentimientos de amor.


No parece que tales medidas disciplinarias y hostilidades políticas fueran simples exteriorizaciones de intolerancia personal. Detrás del “ordeno y mando” parece avizorarse la disputa de dos visiones contrapuestas del proceso revolucionario y de sus protagonistas en nuestras tierras. Una que traslada mecánicamente experiencias, recetas y sujetos históricos ajenos, signados por el eurocentrismo y la teoría como si fuera un dogma petrificado, y la otra que surge de la experiencia secular, las tradiciones y culturas diversas, de la historia de las luchas emancipadoras y americanistas del pasado y del destino común de los sujetos populares de América latina y el Caribe, donde la teoría revolucionaria no es sino una brújula para la acción. Mella afirmaba al respecto que la nueva sociedad “es obra de creación”, Mariátegui dirá “creación heroica”, y Fidel y el Che y los revolucionarios cubanos le darán vida y dignidad universales.


En el mismo folleto antes citado, un Mella prisionero pero espiritualmente más libre que sus carceleros, les dice a sus “camaradas perseguidos, candidatos a la inmolación como todos lo estamos en esta lucha”: “¡Adelante! Hay que repetir la consigna: triunfar o servir de trinchera a los demás. Hasta después de muertos somos útiles”.


En la cultura de numerosos pueblos originarios de Nuestra América sigue representándose un drama extraordinario, de encuentro entre los vivos y los muertos, que en Haití, por ejemplo, es conocido como la Ceremonia de las Almas. Cuando la comunidad necesita afrontar un gran desafío, cuando hay que tensar todas las energías morales y materiales para la lucha por defender y mejorar la vida, los muertos, los que fueron nuestros amigos, camaradas y guías cuando vivían, son convocados mediante la música y el canto, el baile y la plegaria para que no nos dejen solos, para que vuelvan a acompañar a los vivos en sus batallas decisivas.


En su discurso de homenaje a Simón Bolívar, Martí parece inspirarse en estos sentimientos cuando se refiere a “la procesión terrible” de los luchadores por la emancipación americana: “¡Van y vienen nuestros muertos por el aire y no reposan hasta que no está su obra satisfecha!”


Julio Antonio Mella, tal como lo demuestra la bella y emotiva obra de Pérez Cruz, es uno de esos indomables combatientes que no han cesado de luchar y que lo siguen haciendo a nuestro lado para completar aquella obra revolucionaria y construir la nueva sociedad socialista. 


1- “Juventud de América”, pag. 161, Cuadernos Americanos, México, 1946.


*Director de la Cátedra de Estudios Americanistas. 
http://www.marcha.org.ar

miércoles, enero 11, 2012

Atilio Boron: Víctimas de las guerras del imperio


Espeluznante fotografía, que demuestra claramente quienes
son los emisarios de la "civilización" y quiénes los "bárbaros"
que deben ser civilizados ... aunque sea por la fuerza.

Los “desaparecidos” del imperio



                                   Un artículo reciente firmado por John Tirman, director del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y publicado en el Washington Post, plantea con crudeza una reflexión sobre un aspecto poco estudiado de las políticas de agresión del imperialismo: la indiferencia de la Casa Blanca y de la opinión pública en relación a las víctimas de las guerras que Estados Unidos libra en el exterior.[1] Como académico “bienpensante” se abstiene de utilizar la categoría “imperialismo” como clave interpretativa de la política exterior de su país; su análisis, en cambio, revela a los gritos la necesidad de apelar a ese concepto y a la teoría que le otorga sentido. Tirman expresa en su nota la preocupación que le suscita, en cuanto ciudadano que cree en la democracia y los derechos humanos, la incoherencia en que incurrió Barack Obama –no olvidemos, un  Premio Nóbel de la Paz- cuando en su discurso pronunciado en Fort Bragg (14 de Diciembre de 2011) para rendir homenaje a los integrantes de las fuerzas armadas que perdieron la vida en la guerra de Irak (unos 4.500, aproximadamente) no dijo ni una sola palabra de las víctimas civiles y militares iraquíes que murieron a causa de la agresión norteamericana. Agresión, conviene recordarlo, que no tuvo nada que ver con la existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak o con la inverosímil complicidad del antiguo aliado de Washington, Saddam Hussein, con las fechorías que supuestamente cometía otro de sus aliados, Osama Bin Laden. El objetivo excluyente de esa guerra, como la que amenaza iniciar en contra de Irán, fue apoderarse del petróleo iraquí y establecer un control territorial directo sobre esa estratégica zona para el momento en que el aprovisionamiento del crudo deba hacerse confiando en la eficacia disuasiva de las armas en lugar de las normas de aquello que algunos espíritus ingenuos en la Europa del siglo XVIII dieron en llamar “el dulce comercio.”  (clic abajo para continuar)

En su nota Tirman acierta al recordar que las principales guerras que Estados Unidos libró desde el fin de la Segunda Guerra Mundial –Corea, Vietnam, Camboya, Laos, Irak y Afganistán- produjeron, según sus propias palabras, una “colosal carnicería”. Una estimación que este autor califica como muy conservadora arroja un saldo luctuoso de por lo menos seis millones de muertes ocasionadas por la cruzada lanzada por Washington para llevar la libertad y la democracia a esos infortunados países. Si se contaran operaciones militares de menor escala -como las invasiones a Grenada y Panamá, o la intervención apenas disimulada de la Casa Blanca en las guerras civiles de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, para no hablar de similares tropelías en otras latitudes del planeta- la cifra se elevaría considerablemente.[2] No obstante, y pese a las dimensiones de esta tragedia, a las cuales habría que agregar los millones de desplazados por los combates y la devastación sufrida por los países agredidos, ni el gobierno ni la sociedad norteamericana han evidenciado la menor curiosidad, preocupación, ¡ni digamos compasión!, para enterarse de lo ocurrido y hacer algo al respecto. Esos millones de víctimas fueron simplemente borrados del registro oficial del gobierno y, peor aún, de la memoria del pueblo norteamericano mantenido impúdicamente en la ignorancia o sometido a la interesada tergiversación de la noticia. Cómo lúgubremente reiteraba el criminal  dictador argentino Jorge R. Videla ante la angustiada pregunta de los familiares de la represión, también para Barack Obama esas víctimas de las guerras estadounidenses “no existen”, “desaparecieron”, “no están”.

Si el holocausto perpetrado por Adolf Hitler al exterminar a seis millones de judíos hizo que su régimen fuese caracterizado como una aberrante monstruosidad o como una estremecedora encarnación del mal, entonces ¿qué categoría teórica habría que usar para caracterizar a los sucesivos gobiernos de Estados Unidos que sembraron muertes en una escala por lo menos igual, si no mayor? Lamentablemente nuestro autor no se formula esa pregunta porque cualquier respuesta habría puesto en cuestión el crucial artículo de fe del credo norteamericano que asegura que Estados Unidos es una democracia. Más aún: que es la encarnación más perfecta de “la democracia” en este mundo. Observa con consternación, en cambio, el desinterés público por el costo humano de las guerras estadounidenses; indiferencia reforzada por el premeditado ocultamiento que se hace de aquellos muertos en la voluminosa producción de películas, novelas y documentales que tienen por tema central la guerra; por el silencio de la prensa acerca de estas masacres –recordar que, luego de Vietnam, la censura en los frentes de batalla es total y que no se pueden mostrar víctimas civiles y tampoco soldados norteamericanos heridos o muertos;  y porque las innumerables encuestas que a diario se realizan en Estados Unidos jamás indagan cuál es el grado de conocimiento o la opinión de los entrevistados acerca de las víctimas que ocasionan en el exterior las aventuras militares del imperio.
Este pesado manto de silencio se explica, según Tirman, por la persistencia de lo que el historiador Richard Slotkin denominara el “mito de la frontera”, una de las constelaciones de sentido más arraigada de la cultura norteamericana según la cual una violencia noble y desinteresada -o interesada solo en producir el bien- puede ser ejercida  sin culpa o cargos de conciencia sobre quienes se interpongan al “destino manifiesto” que Dios ha reservado para los norteamericanos y que, con piadosa gratitud, los billetes de dólar recuerdan en cada una de sus denominaciones. Solo “razas inferiores” o “pueblos bárbaros”, que viven al margen de la ley, podrían resistirse a aceptar los avances de la “civilización”. El violento despojo sufrido por los pueblos originarios de las Américas, tanto en el Norte como en el Sur, fue justificado por ese racista mito de la frontera y edulcorado con infames mentiras. En el extremo sur del continente, en la Argentina, la mentira fue denominar como “conquista del desierto” la ocupación territorial a sangre y fuego del habitat, que no era precisamente un desierto, de los pueblos originarios. En Chile la mentira fue bautizar como “la pacificación de la Araucanía” al nada pacífico y sangriento sometimiento del pueblo mapuche. En el norte, el objeto del pillaje y la conquista no fueron las poblaciones indígenas sino una fantasmagórica categoría, apenas un punto cardinal: el Oeste. En todos los casos, como lo anotara el historiador Osvaldo Bayer, la “barbarie” de los derrotados, que exigía la perentoria misión civilizatoria, era demostrada por su … ¡desconocimiento de la propiedad privada!
En suma: esta constelación de creencias -racista y clasista hasta la médula-  presidió el fenomenal despojo de que fueron objeto los pueblos originarios y liberó a los píos cristianos que perpetraron la masacre de cualquier sentimiento de culpa. En realidad, las víctimas eran humanas sólo en apariencia. Esa ideología reaparece en nuestros días, claro que de forma transfigurada, para justificar el aniquilamiento de los salvajes contemporáneos. Sigue “oprimiendo el cerebro de los vivos”, para utilizar una formulación clásica, y fomentando la indiferencia popular ante los crímenes cometidos por el imperialismo en tierras lejanas. Con la invalorable contribución de la industria cultural del capitalismo hoy la condición humana le es negada a palestinos, iraquíes, afganos, árabes, afrodescendientes y, en general, a los pueblos que constituyen el ochenta por ciento de la población mundial. Tirman recuerda, como ya lo había hecho antes Noam Chomsky, el sugestivo nombre asignado a la operación destinada a asesinar a Osama Bin Laden: “Gerónimo”, el jefe de los apaches que se opuso al pillaje practicado por los blancos. El lingüista norteamericano también decía que algunos de los instrumentos de muerte más letales de las fuerzas armadas de su país también tienen nombres que aluden a los pueblos originarios: el helicóptero Apache, el misil Tomahawk, y así sucesivamente.
       Tirman concluye su análisis diciendo que esta indiferencia ante los “daños colaterales” y los millones de víctimas de las aventuras militares del imperio socava la credibilidad de Washington cuando pretende erigirse en el campeón de los derechos humanos. Agregaríamos: socava “irreparablemente” esa credibilidad, como quedó elocuentemente demostrado en 2006 cuando la Asamblea General de la ONU creó el Consejo de Derechos Humanos, en reemplazo de la Comisión de Derechos Humanos, con el voto casi unánime de los estados miembros y el solitario rechazo de Estados Unidos, Israel, Palau y las Islas Marshall.[3] Lo mismo ocurre cuando año tras año la Asamblea General condena por una mayoría aplastante el criminal bloqueo a Cuba impuesto por Estados Unidos.
Pero no es sólo la credibilidad de Washington lo que está en juego. Más grave aún es el hecho de que la apatía y el sopor moral que invisibilizan la cuestión de las víctimas garantiza la impunidad de quienes perpetran crímenes de lesa humanidad en contra de poblaciones civiles indefensas (como en los casos de My Lai en Vietnam o Haditha en Irak, para no mencionar sino los más conocidos). Pero esto viene de lejos: recuérdese la patética indiferencia de la población norteamericana ante las noticias del bombardeo atómico en Hiroshima y Nagasaki, y los cables que enviaba el corresponsal del New York Timesdestacado en Japón diciendo que ¡no había indicios de radioactividad en la zona bombardeada! Impunidad que alentará futuras atrocidades, motorizadas por la inagotable voracidad de ganancias que exige el complejo militar-industrial, para el cual la guerra es una condición necesaria, imprescindible, de sus beneficios. Sin guerras, sin escalada armamentista el negocio arrojaría pérdidas, y eso es inadmisible. Y son las ganancias de esos tenebrosos negocios, no olvidemos, las que financian las carreras de los políticos norteamericanos (y Obama no es excepción a esta regla) y las que sostienen a los oligopolios mediáticos con los cuales se desinforma y adormece a la población. No por casualidad Estados Unidos ha guerreado incesantemente en los últimos sesenta años. Los preparativos para nuevas guerras están a la vista y son inocultables: comienzan con la satanización de líderes desafectos, presentados ante la opinión pública como figuras despóticas, casi monstruosas ; sigue con intensas campañas publicitarias de estigmatización de gobiernos desafectos y pueblos díscolos; luego vienen las condenas por presuntas violaciones a los derechos humanos o por la complicidad de aquellos líderes y gobiernos con el terrorismo internacional o el narcotráfico, hasta que finalmente la CIA o algún escuadrón especial de las fuerzas armadas se encarga de fabricar un incidente que permita justificar ante la opinión pública mundial la intervención de los Estados Unidos y sus compinches para poner fin a tanto mal. En tiempos recientes eso se hizo en Irak y luego en Libia. En la actualidad hay dos países que atraen la maliciosa atención del imperio: Irán y Venezuela, por pura casualidad dueños de inmensas reservas de petróleo. Esto no significa que la funesta historia de Irak y Libia vaya necesariamente a repetirse, entre otras cosas porque, como lo observara Noam Chomsky, Estados Unidos sólo ataca a países débiles, casi indefensos, y aislados internacionalmente. Washington ha hecho lo imposible para establecer un “cordón sanitario” que aísle a Teherán y Caracas, pero hasta ahora sin éxito. Y no son países destruidos por largos años de bloqueo, como Irak, o que se desarmaron voluntariamente, como Libia, seducida por las hipócritas  demostraciones de afecto de una nueva camada de imperialistas. Afortunadamente, ni Irán ni Venezuela se encuentran en esa situación. De todos modos habrá que estar alertas.

[1] “Why do we ignore the civilians killed in American wars?” (The Washington Post, 5 Diciembre 2011)

[2]  Expertos internacionales aseguran que el número de víctimas ocasionadas por Estados Unidos en Vietnam ronda las cuatro millones de personas. La estimación total de seis millones subestima grandemente la masacre desencadenada por el imperialismo norteamericano en sus diferentes guerras.
[3] Añadamos un dato bien significativo: cuando la Asamblea General tuvo que decidir la composición del Consejo, el 9 de Mayo del 2006, Estados Unidos no logró los votos necesarios para ser uno de los 47 países que debía integrarlo. ¡Toda una definición sobre la nula credibilidad internacional de Estados Unidos como defensor de los derechos humanos!