En estos caminos electrónicos viaja la rebeldía
que sueña y sueña ...
Y cuando el sueño es de muchos y se sueña juntos... es REALIDAD.
fragmento: declaración de principios de ALIA*

martes, febrero 08, 2011

Argentina y Brasil crearán un super corredor de banda ancha para todos


fuente RedUSERS


Durante su primera visita al país (y al extranjero luego de su asunción el pasado 1er de enero) la flamante presidenta de los brasileños,
Dilma Rousseff, mantuvo una intensa reunión con su par de Argentina, Cristina Fernández, en la cual cerraron acuerdos bilaterales, entre ellos, un plan de acción para elaborar en conjunto una serie de políticas estratégicas que permitan poner en marcha los proyectos Argentina Conectada y Plano Nacional de Banda Larga para llevar así las conexiones de Internet de banda ancha a los sectores con menos recursos.

Tal es así que ayer 31 de enero, las dos principales mandatarias firmaron en Buenos Aires, precisamente en el despacho de Cristina dentro de la Casa Rosada, un plan de acción conjunto para la cooperación bilateral con el objetivo de ampliar el acceso a Internet de banda ancha para el año 2015 en ambos países y profundizar medidas para la mejora de la calidad de la conexión y la expansión de la disponibilidad del servicio a las áreas con menos accesos y recursos económicos.

El corredor de banda ancha

Desde el plano técnico, el plan prevé el despliegue de conductos para el paso de cables y fibra óptica entre los dos países, la integración de las telecomunicaciones de propiedad estatal en Brasil y Argentina (a través de Telebras y Arsat), la asociación estratégica en la producción de dispositivos para conexión a Internet como modems y antenas, y el intercambio de información sobre programas y políticas en la zona industrial para facilitar el acceso de estos dispositivos a los ciudadanos.

Uno de los grandes desafíos de este acuerdo bilateral que nuclea el espíritu de los planes oficiales Argentina Conectada y Plano Nacional de Banda Larga estriba en que ambos países deberán elaborar conjuntamente el contenido digital e interactivo que vayan a distribuir y trabajar juntos para definir los mecanismos de financiación y el acceso al crédito para proyectos estratégicos en el ámbito público o privado para sumar nuevos jugadores y múltiples ofertas para mayor posibilidad de elección.

Cabe destacar que el Ministro de Comunicaciones de Brasil, Paulo Bernardo, formó parte de la comitiva presidencial que viajo a la Argentina, y dijo que el acuerdo garantiza el desarrollo de políticas integradas en materia de acceso a Internet y las nuevas tecnologías.

También se estableció la intención de crear un Consejo de Alto Nivel, que estará integrado, por el lado de Brasil, por el Ministerio de Comunicaciones, y por el lado de Argentina, por el Ministerio de Planificación y el comité coordinador del Plan Nacional de Telecomunicaciones Argentina Conectada.

martes, diciembre 14, 2010

MEMORIA 3 (La historia vuelve a repetirse ...)

LA HISTORIA DE MANZANA SANTORO
Chicago de los amores

Eduardo Santoro se presenta como una persona amable y respetable. 
Preside desde hace cinco años el club Nueva Estrella, ubicado en la calle Santander 4600 del barrio de Lugano, a escasas cuadras del Parque Indoamericano y a sólo cuatro del club Albariño. Al club, que participa del torneo de Futsal, acuden a jugar al baby los pibes del barrio, entre ellos sus propios hijos. Santoro se confiesa hincha “de Boca y de Chicago” y se reconoce como alguien que fue durante mucho tiempo a la cancha pero que ahora sólo va de vez en cuando y a ver a Chicago.

En el barrio a Santoro lo conocen también como “Manzana”, apodo que comparte con su fallecido hermano Miguel “Manzanita” Santoro, el ex barra brava de Boca condenado en 1997 junto a José “El Abuelo” Barrita y otros ocho integrantes de la barra brava de Boca a 20 años de prisión por los asesinatos de los hinchas de River Walter Delgado y Angel Delgado, ocurridos el 30 de abril de 1994, al término del superclásico que los millonarios ganaron por 2-0.

“Si a mí me respetan tanto, en gran parte de lo debo a él”, explicó Eduardo Santoro en una entrevista con la revista semanal La Voz del Futsal, en la que aprovechó para, nobleza obliga, intentar limpiar un poco el nombre de su hermano. 
“El se comió un garrón cuando lo metieron preso en el ’94. Para la sociedad era un delincuente, pero el que lo conocía sabía que nada que ver”, afirmó.

Sin embargo, en abril de 2005, mientras gozaba de una libertad condicional, Manzanita volvió a ser apresado por la policía acusado esta vez de formar parte de una banda que asaltó un camión que transportaba aluminio en la localidad de Valentín Alsina. Cuando lo detuvieron, Manzanita estaba con su auto en la puerta de un galpón de Villa Lugano en el que encontraron el vehículo robado y al ver a la policía intentó escapar. Su huida fue de sólo cuatro cuadras.

Como en sus años de preso, la suerte le fue esquiva. Hace poco más de tres años, Manzanita murió en un apisodio poco claro. Su cuerpo, herido de gravedad, quedó tendido en la calle Santander 5389, en la puerta de la casa en la que había vivido toda su vida y en la que la barra brava de Boca se había juntado para planificar aquella sangrienta emboscada que terminó en tragedia. Unos días después Manzanita murió en el hospital Piñero. 
Según su hermano Eduardo, se trató de una desgracia: “Entraron a robar a la casa y le pegaron dos tiros”.

MEMORIA 2 (La historia vuelve a repetirse ...)

 Por Carlos Rodríguez

Un hombre joven, de remera verde con la inscripción “ACE” sobre el pecho, en letras doradas, parecía ser el que daba las órdenes durante el ataque con piedras y palos que unas cuarenta personas desplegaron durante cuarenta minutos contra los ocupantes del club Albariño, tomado ayer a la madrugada con el trasfondo del conflicto en Indoamericano. 
El club queda a unas 15 cuadras del parque de Soldati. Lo más sorprendente fue que esa persona, que dijo llamarse “Luis”, después de la agresión –que pareció organizada–, tuvo una charla de unos cuantos minutos con el chofer de un Volkswagen Bora gris metalizado, chapa patente FEF-013, el aparente “coordinador” de todo el operativo. 
El dueño del vehículo y en ese momento al volante del mismo, es Eduardo “Manzana” Santoro, hincha del club Nueva Chicago, y hermano de Miguel Angel “Manzanita” Santoro, barrabrava del club Boca Juniors asesinado de dos balazos a fines de diciembre de 2006.
Página/12 revela los hechos y las fotografías que prueban el accionar de la patota que actuó en el club Albariño y que, según todo indica, es la misma que momentos antes se había mezclado con los vecinos de Escalada y Dellepiane, cerca del Parque Indoamericano, y había atemorizado la zona.
Como ya había adelantado este diario en ediciones anteriores, varios dirigentes de distintas organizaciones con presencia en la Villa 20 y en la zona de Los Piletones aseguraron que, entre los atacantes a tiros de los últimos días, había conocidos barrabravas de Boca Juniors, Deportivo Español, Huracán y Nueva Chicago. 
A los barras del “Torito” de Mataderos se los relaciona, desde antaño, con el actual jefe del Bloque del PRO en la Legislatura porteña, Cristian Ritondo, de filiación peronista y de buena llegada con el ex presidente Eduardo Duhalde y con el ex titular de la SIDE Miguel Angel Toma, a quien se considera su jefe político.
Ayer, fue el jefe de Gabinete quien denunció que la violencia estaba fogoneada por punteros políticos vinculados al PRO y al duhaldismo.
En los sucesos de ayer, “Manzana” parecía recibir un parte de guerra del hombre joven de la remera verde, que poco antes del ataque se había acercado al alambre perimetral del club Albariño y dándole a su mano la forma de un revólver, había hecho ese clásico gesto que en la jerga de los violentos significa: “Te vamos a matar”. 
Uno de los jóvenes seguidores del hombre de la remera había empuñado, en su momento, cerca del club Albariño, un arma de verdad (según ilustra una de las fotos de tapa de esta edición). 
Otro de los integrantes del grupo, previo al ataque, se había acercado a un agente raso de la Policía Federal, a quien le hizo una sugestiva propuesta: “Si me liberás la zona, en media hora te soluciono este problema”, en alusión a la toma.
Ese mismo joven armado, acompañado por muchos de los que luego apedrearon a los que tomaron el club, estuvo cortando el tránsito por la Riccheri, sobre el puente de la avenida Escalada.
En un momento dado, mientras corría, al joven se le estuvo a punto de caer el revólver que llevaba en la cintura, mal sostenido por el elástico flojo de su pantalón deportivo. Esas mismas personas serían las que, en la noche del viernes, luego del ataque a tiros contra los vecinos que toman el Parque Indoamericano, hicieron varios cortes a lo largo de la Riccheri y amenazaron de muerte a varios fotógrafos de medios periodísticos que intentaron registrar las fogatas instaladas sobre la acera.
“Yo te vi en el Indoamericano”, le comentó al supuesto “Luis” una cronista de Radio Nacional, que tuvo que desistir del propósito de entrevistarlo porque el de remera verde se enojó bastante. 
La periodista insistió más tarde y tuvo un diálogo informal, sin grabador. Cuando otros periodistas le preguntaron sobre su nombre completo, “Luis” se limitó a decir: “El apellido no lo doy”.“Luis” ingresó por su cuenta a un supuesto herido a un patrullero.
“Luis” hizo una primera aproximación al club Albariño, dio unas vueltas, hizo el ademán con la mano como si fuera un revólver y luego se retiró a varias cuadras del lugar. Minutos después, para sorpresa de todos, aparecieron los cuarenta jinetes del apocalipsis y tiraron todas las piedras contra los que ocupan el club. Cuando terminó la demostración de tiro al blanco, el de la remera verde reapareció y fue entonces cuando llegó el coche de “Manzana” Santoro, hoy presidente del club barrial Nueva Estrella, donde se practica el Fut-Sal (Fútbol de Salón).
Allí fue cuando se produjo el diálogo entre el conductor y “Daniel”. Este diario constató que el auto pertenece a Santoro y que tiene impagas las patentes. Una curiosidad, porque los violentos habían coincidido con los vecinos del barrio –que dijeron cosas feas contra bolivianos y paraguayos pero nunca tiraron piedras– en que es necesario repudiar a los que “no pagan los impuestos y quieren casas gratis”.
Otra curiosidad fue que el de la remera verde, luego del ataque al club, trajo hasta un patrullero de la Federal a un joven de su grupo que supuestamente había sido herido en el rostro. Como lo llevaba tapado con una remera, fue imposible constatar la veracidad de la lesión, ya que no había sangre a la vista. Lo extraño fue que el joven, por decisión de “Daniel”, descansó unos minutos en el interior de un patrullero y luego se fue, ya recuperado en apariencia. 
Los agentes de la Federal aceptaron, con tenues reparos, que el supuesto herido se acostara en el asiento trasero del móvil policial.
El hombre de remera verde es quien ejecutaba la coordinación. Luego, le daba el parte a Santoro.

MEMORIA 1 (La historia vuelve a repetirse ...)

Las necesidades son reales ...
La desestabilización también

LA PATOTA EN ACCION

Página/12 registró frente al club Albariño, tomado ayer por unas 100 familias, el accionar del grupo organizado que ataca, hasta con armas de fuego, a los ocupantes de predios para generar una sensación de caos violento en la ciudad. El que coordinaba la acción era Eduardo “Manzana” Santoro, hermano del famoso Manzanita de la 12.

VILLA SOLDATI

El barra que disparó está vinculado a Boca y a Macri
Julio Capella,  es hijo del masajista de Boca y hermano del utilero, así como sobrino de  los principales punteros de Macri en la zona de Lugano.
La identificación de Julio Capella, uno de los agresores con armas de fuego contra los ocupantes del Parque Indoamericano, como uno de los agresores de las personas que ocupan el Parque Indoamericano no deja lugar a dudas. Se trata del hijo del masajista de Boca Juniors, Carlos Capella; hermano de Matías Capella, utilero del club de la Rivera, y sobrino de quien es conocido como "la negra Capella", uno de los principales punteros políticos del jefe de Gobierno porteño y del Pro en la zona de Lugano.

LA PATOTA EN ACCION
Por Carlos Rodríguez
| Página/12 registró frente al club Albariño, tomado ayer por unas 100 familias, el accionar del grupo organizado que ataca, hasta con armas de fuego, a los ocupantes de predios para generar una sensación de caos violento en la ciudad. El que coordinaba la acción era Eduardo “Manzana” Santoro, hermano del famoso Manzanita de la 12.

PAGINA/12 REVELA LOS DOCUMENTOS FOTOGRAFICOS QUE MUESTRAN LA COORDINACION EN LA PATOTA QUE ATACA A LOS OCUPANTES
Palos, piedras y armas de fuego en el menú
La nueva toma en Lugano fue repelida por un grupo que llegó desde el Indoamericano y actuó con igual modus operandi visto días anteriores. Un hombre coordinó las acciones y parecía responder a otro, que este diario identificó como Manzana Santoro. (Su historial en MEMORIA 3)

domingo, diciembre 12, 2010

Arg. - Los pistoleros del PRO al desnudo

Domingo 12 de diciembre de 2010
Por  Ricardo Ragendorfer
rragendorfer@miradasalsur.com
Julio Capella (izquierda) en su lucha por el espacio público. Alejandro Pastore (derecha) guarda su arma al saberse filmado. (TELAM)

Atención con Ritondo
Un legislador de la Coalición Cívica contó, entre sorprendido e indignado, que Christian Ritondo, el pasado martes, entró al salón Eva Perón de la Legislatura porteña y se ufanaba de la represión salvaje que llevaban a cabo la Federal y la Metropolitana contra los ocupantes del Parque Indoamericano. Ritondo, jefe del bloque del PRO y aspirante a candidato a vicejefe de gobierno en elecciones anticipadas, es una pieza clave del conflicto desatado esta semana. Su jefe político no es otro que Eduardo Duhalde y todavía se jacta de acceder a información reservada de la SIDE y la Federal.
La trama política detrás de la tragedia de Villa Soldati
No hay que ser amante de las teorías conspirativas para descubrir la existencia de una intencionalidad política detrás de la aparente espontaneidad de los sangrientos episodios de Villa Soldati, que causaron cuatro muertes y decenas de heridos.
“Sólo construyeron 81 viviendas este año”
“Esta crisis tiene explicaciones de fondo. El Gobierno de la Ciudad sólo usó el 18,6 por ciento de los 464 millones de pesos de presupuesto que tiene el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC).” Esto fue lo primero que dijo a Miradas al Sur el legislador porteño de Nuevo Encuentro Gonzalo Ruanova, al ser consultado por la situación en el Parque Indoamericano en Villa Soldati. El diputado agregó otras cifras que ilustran lo que él define como “un retiro absoluto del Estado de la problemática habitacional”.
El Same y la incógnita del cuarto muerto
Alguien llamó al 107 con un pedido de auxilio. Los médicos del Same todavía no imaginaban que iba a ser tan difícil llegar al lugar de emergencia. La tarde del viernes terminaba con otro pico de violencia en el Indoamericano de Soldati. Como resultado, una treintena de heridos se sumaba a la lista y aparecía un supuesto cuarto muerto. Al cierre de esta edición, el cuerpo todavía se encuentra desaparecido.
Salen gendarmes, para lo otro falta
Para cuando los referentes sociales convocados a la mesa de diálogo por el Gobierno Nacional denunciaban a Mauricio Macri por “las políticas de desalojo y de desinversión en el sur de la Ciudad”, el jefe de Gobierno porteño ya había abandonado la reunión en Casa Rosada. Antes había evitado todo compromiso presupuestario para batallar contra el problema que originó el estallido en Soldati: el déficit de vivienda.
“Sacó el enano fascista que tiene adentro”
“El jefe de Gobierno mostró su verdadero rostro. Es un enano fascista y apuesta al peor costado de la sociedad porteña”, sentenció con contundencia el diputado porteño de Diálogo por Buenos Aires Eduardo Epszteyn. Fue al ser consultado por Miradas al Sur sobre la situación en el barrio de Soldati y la reacción de Mauricio Macri.
Bajo la violencia desatada en Villa Lugano subyace un complejo tejido político-delictivo
Un simbolismo cargado de futuro. El 27 de febrero de 2007, Mauricio Macri lanzó su campaña electoral para la Jefatura del Gobierno porteño exhibiéndose para las fotos junto a una niña pobre en medio de un basural. Era nada menos que uno de los barrios marginales de Villa Soldati. A tres años y nueve meses de tal escena, su fervor por los desalojos compulsivos desataría en ese mismo arrabal una represión homicida seguida por una explosión racista no menos atroz.
Fue a partir de un operativo conjunto de la Policía Federal y la Metropolitana iniciado durante el anochecer del 7 de diciembre, luego de que el Poder Ejecutivo del PRO consiguiera una orden firmada por la jueza María Cristina Nazar para expulsar del Parque Indoamericano a unas 350 familias que habían tomado de modo pacífico un sector lindante al barrio Los Piletones. Semejante faena concluyó con dos cadáveres: el de Bernardo Salguero, paraguayo, de 22 años, y el de Rosemary Churapuña, boliviana, de 28. También hubo decenas de heridos; entre ellos, un bebé. Tal vez ese martes sea para la liturgia del macrismo la merecida efeméride de su cruzada por el control del espacio público. No por nada, el ministro del área, Diego Santilli, quien se encontraba en la retaguardia de los acontecimientos, expresó su lectura del asunto con las siguientes palabras: “Es un operativo valioso y prolijo; con algún problemita, claro, pero sin incidentes graves”. En aquel momento, los noticieros empezaban a informar sobre las dos muertes.
Recién el jueves, Macri desgranaría en una conferencia de prensa su versión de la masacre. Con un discurso casi hitleriano –avalado luego por cada uno de sus más estrechos colaboradores– responsabilizó de los sangrientos hechos a “los inmigrantes de países limítrofes”.
Ya se sabe que esas palabras propiciarían un pogrom, con unos 100 heridos y otros dos crímenes: el de Juan Castañares Quispe, boliviano, de 38 años, y –ya al caer la noche del viernes– la ejecución del pibe herido que fue arrancado por una horda de una ambulancia del Same, en medio de una aterradora cacería de personas que ofende a la condición humana.
Sin embargo, movileros, opinadores de toda laya y no pocos políticos deslizaban sólo su estupor ante el carácter “espontáneo” de ese enfrentamiento de “pobres contra pobres”. Como si la violentísima irrupción de un ejército de matones sindicales, barrabravas y punteros oscilantes entre el duhaldismo y el PRO fuese absolutamente natural.
Lo cierto es que –tal como adelantó una fuente policial a Miradas al Sur– efectivos de la División de Seguridad Deportiva de la Federal ya se encuentran abocados en la identificación de los barrabravas que participaron en los incidentes. Y que se están librando las correspondientes órdenes de captura. En consecuencia, ahora empezará a salir a la superficie el lado oculto de esta trama político-delictiva. El terror azul. Ya trascendió que durante el fin de semana un sujeto vinculado al Gobierno porteño incentivaba entre los pobladores de la Villa 20 la toma del Parque Indoamericano. “El que no copa su parcela se queda sin nada”, proclamaba una y otra vez. Se refería a la supuesta entrega de títulos de propiedad sobre esa inexistente urbanización. Horas después, las primeras carpas fueron allí levantadas.
Ahora se sabe que ese tipo no era otro que Miguel Ángel Rodríguez, a quien le gusta que le digan El Comandante. Se trata de un ex convicto –purgó tres años y medio de cárcel por la venta de licencias apócrifas de taxi mientras era director de Tránsito en la gestión de Carlos Grosso–, que llegó a ser funcionario del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC). Pero tuvo que abdicar al aflorar su pasado por boca del legislador Facundo De Filippo. Entonces se convertiría en hombre de confianza de Esteban Bullrich, cuando éste era ministro de Desarrollo Social. El nexo entre ellos fue su jefa de Gabinete, Karina Leguizamón. Ella es la esposa del legislador del PRO Esteban Pagani, a su vez, un íntimo de su jefe de bancada, Cristian Ritondo. Ahora Rodríguez reporta directamente a él.
Otro incitador de la toma de terrenos –siempre con el señuelo de las escrituras– es Marcelo Chancalay, un garufero de arrabal que en sus años mozos fue boxeador; en la actualidad alterna ciertos negocios asociado al servicio de calle de la Comisaría 52ª con su condición de puntero del PRO en la Villa 20. Y también reporta a Ritondo.
Es que Cristian es un muchacho del barrio. Oriundo de Mataderos, se crió en Villa Lugano, en donde aún hoy conserva un domicilio. Tal vez por tal motivo se mostró muy contrariado con la toma del Indoamericano. Tanto es así que no dudó en escribir en su Twitter: “La Ciudad Autónoma no será territorio liberado para los que violan la ley”. Sucede que su apego al orden –y a sus agentes– no es menor.
Prueba de ello es que, en su gestión como subsecretario del Interior durante el interinato de Eduardo Duhalde, supo cultivar excelentes migas con un selecto grupo de oficiales de la Federal. Entre ellos resaltan los actuales jefes de las seccionales 36ª, 48ª y 52ª, comisarios Emilio Ramón Miragalla, Eduardo Rubén Pereyra y Miguel Ángel Cairolo, cuyas jurisdicciones se extienden entre Villa Lugano y Soldati. Dicho trío, junto con un subcomisario de la Guardia de Infantería, comandaron –en tándem con la Metropolitana– la represión del martes.En cifras, hubo unos 200 efectivos de la Federal y 60 de la Mazorca de Macri.
Una fuente confiable de la causa confirmó a Miradas al Sur que los cartuchos calibre 12 que mataron Salgueiro y Churapuña no fueron disparados con tumberas –como quisieron hacer creer los voceros de ambas fuerzas– sino que salieron de armas policiales. Por tal razón –además de ser pasados a disponibilidad–, están bajo investigación cinco suboficiales, junto con un subcomisario de la Infantería y el propio Pereyra, todos de la Federal. Y en relación con el asesinato de Quispe, hay sospechas sobre los ocupantes de un patrullero de la Metropolitana. Es por ahora difícil saber si esos homicidios fueron premeditados o, simplemente, fruto de un desborde. Pero el hecho de que algunas armas llevaran cartuchos de plomo inclina esa duda hacia la primera posibilidad. Cabría entonces un interrogante: ¿Por orden de quien? Ritondo tal vez lo sepa. La caldera del diablo. Los hechos de sangre cometidos por las fuerzas de seguridad no son un hecho sorprendente. En cambio, el correlato civil de la matanza del Parque Indoamericano supone una siniestra bisagra en la Historia argentina: es la primera vez desde la Semana Trágica –ocurrida en 1919– que patotas reclutadas entre la sociedad civil se lanzan a la persecución de inmigrantes.
Es cierto que el discurso xenófobo de Macri bastó para que quienes integran “la parte sana” de Lugano se convirtieran en una caricatura del pueblo alemán durante la República del Weimar. No menos cierto es que en sus almas anidan los peores instintos. Pero ellos, vulgares fascistas de entrecasa, son incapaces de consumar con sus propias manos el ejercicio del terror. No así, por caso, quienes frenaron una ambulancia para asesinar a un pibe herido con un tiro en la cara. No así quienes en los incidentes del jueves fueron fotografiados con las armas en la mano.
Al respecto, el ya célebre Julito Capella -el hombre de jogging rojo que empuñaba una pistola -es un caso testigo. Es hijo del masajista de Boca, barrabrava de Huracán y empleado de la obra social del sindicato municipal (Sutecba), en donde custodia a Genaro Trovato, la mano derecha del líder del gremio, Amadeo Genta.
No menos significativa es la presencia de otro pistolero captado por las cámaras (ver foto derecha). Miradas al Sur pudo precisar que se trata de Alejandro Pastore, otro “pesado” de la obra social de Sutecba, quien con su mujer, Noemí Gómez, habita en la Torre 19 A swl complejo de Olivera y Directorio.
De ese edificio, y de otros situados en la avenida Castañares al 4200 y 4300 partieron disparos de grueso calibre sobre los habitantes de la Villa 20.
Tales construcciones fueron financiadas a través del Gobierno de la Ciudad y en su adjudicación no fue ajeno Trovato. Ni la ex directora de la Corporación Buenos Aires Sur, Esther Niti Iglesias. Ambos se dedicaban a ello en la Mutual 25 de Mayo, cuya sede estaba en el noveno piso de la Legislatura.
A la señora Niti se la vio el martes y miércoles reclutando muchachos del gremio para integrar la milicia macrista. En tales menesteres también estaba Eva Ferraro, jefa del CGP 8, quien –junto al delegado Chacho Álvarez–, recibía instrucciones telefónicas del propio Ritondo.
En la tarde del miércoles, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner expresaba en el acto del Día Internacional de los Derechos Humanos su más absoluto repudio a la xenofobia, en Lugano se iniciaba el más virulento ataque de los falsos “vecinos” contra quienes estaban en el Parque Indoamericano. En total –según calculos de los movileros presentes– eran alrededor de unos 300 matones armados hasta los dientes con pistolas y escopetas de guerra. El eje del mal no había faltado a su cita.
En tanto, Ritondo inmortalizaba sus reflexiones en el Twitter.

ECONOMIA: SALARIOS E INFLACION

No son culpables
NUEVAS ZONCERAS ECONOMICAS. SALARIOS E INFLACION

La ortodoxia insiste en señalar el alza salarial como principal causa de la inflación. Pero la incidencia de la mano de obra es cada vez menor en la formación de los costos de las empresas.
  Por Ruben Telechea y Juan Manuel Telechea

“Los aumentos salariales son los causantes de la inflación.” Esta es posiblemente la madre de todas las zonceras que se han incorporado. Y se repite asiduamente en la actualidad, donde ciertos voceros quieren presentar a las alzas de salarios como responsables principales de la inflación de los últimos años. En primer lugar es importante destacar que en razón del grado de avance tecnológico que presenta la mayoría de las actividades económicas, la incidencia de la mano de obra es cada vez menor en la formación de los costos de las empresas, aquí y en cualquier lugar del mundo. Por supuesto que es una generalización, ya que esto depende fundamentalmente del tipo de actividad: no es lo mismo una siderúrgica que una empresa de limpieza.

Así como se calculaba hace cincuenta años que la incidencia de la mano de obra en los costos de una empresa industrial era de 40 a 50 por ciento, hoy se estima que oscila de 10 a 20 por ciento. En el promedio del 15 por ciento significa que un aumento salarial del 20 por ciento impactará en apenas un 3 por ciento en el costo final del producto. Esta es una primera aproximación para derribar esta zoncera, pero no la única.

Algunos autores como Marcelo Diamand mencionan que en la “inflación de costos” se puede encontrar una justificación que explica la suba de precios a través de los aumentos salariales: si éstos superan al aumento en la productividad, se reduce la tasa de ganancia de los empresarios, lo que incentiva al aumento de los precios para contrarrestar esta pérdida. En la Argentina, si se compara la suba del salario real de los últimos años con la productividad, aun tomando la estimación más alentadora (la del Indec), sería muy difícil explicar la inflación utilizando esa premisa, ya que si bien la relación salario real-productividad mejoró aproximadamente un 20 por ciento, la suba de precios fue cercana al 150 por ciento durante el mismo período.

Como no se puede encontrar la causa de ese comportamiento, correspondería entonces pasar a analizar la otra explicación teórica de la inflación de costos propuesta por Diamand, es decir, el grado de monopolización de la industria: buscar la suba de los precios por el lado de la concentración en pocas manos de sectores que se constituyen en fuertes formadores de precios, fundamentalmente aquellos productores de materias primas y bienes semielaborados. Según Diamand, cuando esas ramas de la industria se encuentran muy concentradas, al no existir prácticamente la competencia, pueden aumentar sus precios de venta, afectando a todas las empresas abastecidas. De esta forma se genera un aumento en sus costos que se traduce finalmente en un aumento de los precios percibidos por el consumidor.

Algunos ejemplos: sólo dos empresas en el país fabrican tolueno (Repsol–YPF y Petrobras), el producto petroquímico del que deriva el plástico. Este insumo se utiliza para elaborar envases para gran parte de los bienes de consumo. Una sola compañía produce el 99 por ciento de chapa laminada en frío y el 84 por ciento de la laminada en caliente (Siderar). Con estos materiales se fabrican vehículos, tractores, hojalata para envases, heladeras, lavarropas, cocinas y otros electrodomésticos. Aluar tiene el monopolio del aluminio, otro insumo de uso difundido. En el caso del cemento, tres empresas concentran el 96 por ciento de la producción: Loma Negra, Minetti y Avellaneda. Una sola compañía acapara la comercialización del 77 por ciento de los fertilizantes: Profertil. Otra vende el 79 por ciento de los agroquímicos: Aventis. En alimentos pasa lo mismo. Una empresa tiene el 62 por ciento del pan industrial: Bimbo. Dos manejan el 73 por ciento de las galletitas dulces: Arcor y Danone. Esas mismas dos, el 77 por ciento de las galletitas saladas. Y dos más, el 70 por ciento de la leche fluida, chocolatada y los yogures: SanCor y Danone. Estas compañías comercializan productos que se utilizan en la fabricación de casi todos los bienes, y por ese motivo determinan en buena medida el precio y el abastecimiento de lo que se consume en el país